Lección de célula de adultos para sábado 7 de noviembre

Sábado 7 de noviembre de 2020

Si se humilla mi pueblo

LECTURA: 2 Crónicas 7:11-14 RVC

11 Salomón terminó de construir el templo del Señor y el palacio real, y todo lo que se propuso hacer en el templo del Señor y en su propia casa resultó un éxito. 12 Entonces, una noche el Señor se le apareció a Salomón y le dijo: «He escuchado tu oración, y he elegido este templo como el lugar en que se ofrecerán sacrificios. 13 Si yo llego a cerrar los cielos para que no haya lluvia, y si mando a la langosta a consumir la tierra, o si envío peste contra mi pueblo, 14 si mi pueblo, sobre el cual se invoca mi nombre, se humilla y ora, y busca mi rostro, y se aparta de sus malos caminos, yo lo escucharé desde los cielos, perdonaré sus pecados y sanaré su tierra.

VERDAD CENTRAL: Dios está dispuesto a perdonar cuando existe un arrepentimiento verdadero.

INTRODUCCIÓN

Salomón ya llevaba 21 años como rey de Israel. En ese tiempo había consolidado el reino y se había dedicado a construir el templo de Dios y el palacio real. Pero, también había comenzado a alejarse de Dios inclinándose ante otros dioses. Cuando finalmente inauguró el templo, el Señor se le apareció por segunda vez y le hizo ver que él recibía el templo con agrado. Posiblemente fue por su progresivo alejamiento que Dios le hizo promesas condicionadas y algunas advertencias de lo que ocurriría si la desobediencia persistía. Dios ya estaba anunciando su misericordia aun cuando solo se preveía el alejamiento futuro de su pueblo.

CUERPO

1- El templo es aceptado por Dios. La noche en que el Señor se apareció a Salomón le dio por recibido el templo que había sido inaugurado: «He escuchado tu oración, y he elegido este templo como el lugar en que se ofrecerán sacrificios» (v. 12). El edificio había sido construido de acuerdo con los planos que el rey David había preparado. Se utilizaron los materiales más finos y caros. Se contrató a los mejores artesanos para hacer los diseños y elaborar los finos detalles del edificio. En su aparición, Dios le dio por recibida la obra a Salomón y le expresó que él elegía el templo para que fuera un punto de encuentro entre él y su pueblo. A pesar de que el corazón de Salomón para entonces ya no era tan recto, Dios bendijo con el éxito el esfuerzo que hizo. Pero, en el futuro, se vislumbraban tiempos malos para su pueblo. En efecto, muy pronto el pueblo se lanzó a la idolatría y le dio la espalda a Dios. Entonces el templo se volvió clave para que el pueblo arrepentido pudiera reencontrarse con su Dios.

2- El trato de Dios con su pueblo en la desobediencia. El Señor sabía que su pueblo se alejaría de él a pesar de la paz y prosperidad que se vivía durante el reinado de Salomón. Pero él también tenía un plan diseñado para tratar con su pueblo y moverlo al arrepentimiento: «Si yo llego a cerrar los cielos para que no haya lluvia, y si mando a la langosta a consumir la tierra, o si envío peste contra mi pueblo…» (v. 13). Este era el programa de Dios para la desobediencia: sequía, langostas y peste. Este programa sería aplicado en orden: ante el pecado del pueblo Dios enviaría sequía sobre el territorio; si con ello no se arrepentían, les enviaría la langosta para que devorara sus cultivos; si aún así no se arrepentían, les enviaría la peste. Todavía había un cuarto paso que no es mencionado aquí pero sí en otros pasajes: la deportación. La existencia de este plan de Dios para tratar con el pecado es una muestra de su misericordia que otorga varias oportunidades para el arrepentimiento. Dios no se cansa de llamar a sus hijos para que corrijan sus malos pasos.

3- Si se humilla mi pueblo. Dios daba una promesa de restauración y sanidad si había un verdadero arrepentimiento: «… si mi pueblo, sobre el cual se invoca mi nombre, se humilla y ora, y busca mi rostro, y se aparta de sus malos caminos, yo lo escucharé desde los cielos, perdonaré sus pecados y sanaré su tierra» (v. 14). Nótese que el llamado es a su pueblo, no a las personas del mundo ni a los países ni a los políticos, es a su pueblo a quien se dirige. Les llama a adoptar una verdadera conversión que incluye humillación, oración, buscar su rostro y apartarse de los malos caminos. Todas estas ideas tienen como propósito enfatizar la importancia de un arrepentimiento sincero. Ello conduce a que el Señor les escuche, perdone y sane su nación de las tragedias.

APLICACIÓN

Dios entregó a Salomón la promesa de que él escucharía a su pueblo y atendería a sus súplicas. Pero, esa promesa estaba condicionada a que se humillaran y se apartaran de sus malos caminos. Dios nunca ha rechazado a las personas que se duelen de haber actuado mal y que están dispuestas a corregir lo que sea necesario en su vida. Ayer, igual que hoy, la misericordia de Dios está disponible para quien la necesite. Si usted sufre situaciones difíciles y percibe que son un trato de Dios con relación a alguna falta, ahora tiene la oportunidad de reconocer esa falla y buscar el rostro del Señor. Hágalo recibiendo a Jesús en una conversión sincera.

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