El relato de las tentaciones de Jesús suele interpretarse como una lucha personal contra el hambre, la vanidad y la ambición. Esa lectura es válida, pero resulta incompleta.
La Gran Comisión de ir y hacer discípulos fue entregada a toda la iglesia. De ella son responsables todos los creyentes, no solo los pastores y ministros. Tampoco solo los líderes, es una tarea que corresponde a todo hijo de Dios.
No se puede afirmar que Juan el Bautista fuera el organizador de una rebelión contra Herodes. Ante todo, fue un profeta profundamente entregado a Dios y, precisamente por ello, fiel a su verdad y a sus exigencias.