A finales del siglo XIX un grupo de arqueólogos alemanes que trabajaban en las excavaciones de la antigua ciudad de Priene, actualmente Turquía, descubrieron una inscripción en piedra muy bien conservada.
La iglesia cristiana nació en el contexto del mundo judío y sus primeros miembros continuaron vinculados al templo. Para ellos, el templo seguía siendo el lugar natural de oración, enseñanza y testimonio público.
Años después de que los ejércitos romanos tomaron el control de Judea, Roma atravesó un momento de debilidad debido a las luchas internas desatadas tras el asesinato de Julio César.