Los evangelios unen dos relatos que nos sientan ante dos mesas. La primera pertenece a Herodes; la segunda, a Jesús. No se trata solamente de dos comidas, sino de dos maneras de entender la autoridad, la sociedad y el valor de la vida humana.
De mi nuevo libro «El Manual del supervisor» extraigo las siguientes reflexiones: Como supervisor o supervisora debes interesarte honestamente por tus líderes: cómo están espiritualmente, cómo están sus familias, cómo se sienten de salud, qué luchas tienen, qué cargas llevan, cuáles son sus peticiones de oración.
Los evangelios relatan que Jesús cruzó, en una barca, el lago de Galilea para ir a territorio gentil. Allí deambulaba un hombre que vivía entre los sepulcros.