Se le llama proclama o manifiesto de Nazaret a la declaración programática que Jesús hizo al inicio de su ministerio. Por medio de ella anticipó lo que caracterizaría su misión.
Hace años atrás había escuchado repetidos elogios sobre la Ruta de capacitación de líderes de la iglesia Little Falls de Sur África. Mi sorpresa fue muy grande cuando, un tiempo después, recibí una invitación del pastor Harold Weitsz para impartir una conferencia celular en su iglesia de Johannesburgo.
El relato de las tentaciones de Jesús suele interpretarse como una lucha personal contra el hambre, la vanidad y la ambición. Esa lectura es válida, pero resulta incompleta.