En el marco del evento “Tiempo de Restauración para Zaragoza” conocimos las adecuaciones de infraestructura que la filial está realizando para atender de mejor manera a niños, niñas y adolescentes.
Durante los meses en que Dietrich Bonhoeffer estuvo en prisión, se ganó la confianza de algunos guardias y de varios reclusos mediante su labor pastoral: animaba a otros presos, alentaba a los condenados a muerte y ayudaba durante los bombardeos.
Alrededor de nuestras células hay familias, jóvenes, niños, trabajadores y ancianos que necesitan no solo escuchar el evangelio, sino también verlo encarnado en una comunidad viva.