Lección de célula de adultos para sábado 21 de noviembre

Sábado, 21 de noviembre de 2020

Bienaventurado el hombre

LECTURA: Salmo 1:1-3 RVC

Bienaventurado el hombre que no anda en compañía de malvados, ni se detiene a hablar con pecadores, ni se sienta a conversar con blasfemos. 2 Que, por el contrario, se deleita en la ley del Señor, y día y noche medita en ella. 3 Ese hombre es como un árbol plantado junto a los arroyos: llegado el momento da su fruto, y sus hojas no se marchitan. ¡En todo lo que hace, prospera!

VERDAD CENTRAL: Dios nos muestra en su palabra el verdadero camino a la felicidad.

INTRODUCCIÓN

Con esta bienaventuranza comienza el libro de los Salmos. Se entiende por bienaventurada una persona que es feliz. La felicidad siempre ha sido una búsqueda interminable del ser humano. Por supuesto, cada persona tiene su propia idea de lo que es la felicidad. Hay tantas maneras de entender la felicidad como personas hay en el mundo. Y la mayor parte de esas ideas de felicidad no funcionan. Pero la idea de Dios para la felicidad humana es la real, la que no falla. La buena noticia es que esa felicidad está disponible para toda persona que la anhele. Por eso el Salmo comienza diciendo: «Bienaventurado el hombre…» (v. 1). La palabra «hombre» es la manera genérica de referirse a la humanidad. Allí están incluidos todos los seres humanos, hombres y mujeres. La oferta de felicidad es para todo el que la desee.

CUERPO

1- Lo que hay que evitar para alcanzar la felicidad. Cualquier hombre (o mujer) que desee alcanzar la felicidad debe alejarse de las malas amistades. «Bienaventurado el hombre que no anda en compañía de malvados, ni se detiene a hablar con pecadores, ni se sienta a conversar con blasfemos» (v. 1). La conducta de las personas es muy influenciada por las amistades que le rodean. Esa influencia es cada vez más fuerte, como se puede ver en el versículo: «no anda», «ni se detiene», «ni se sienta». Se debe notar que hay una influencia creciente: de andar se pasa a detenerse, de detenerse se pasa a sentarse. Es lo que ocurre con las malas amistades. Las cosas pueden comenzar de manera muy superficial, solamente andando en mala compañía. Pero, si se hace, pronto esa persona estará deteniéndose a hablar con pecadores y, después, sentándose con blasfemos. Aquello que comenzó inocentemente terminará en una esclavitud pecaminosa. Por eso, es tan importante no andar, no detenerse ni sentarse con los pecadores. Allí comienza el camino a la felicidad.

2- Lo que hay que procurar para alcanzar la felicidad. Al contrario de buscar malas compañías, lo que hace la persona que busca la felicidad es que «…por el contrario, se deleita en la ley del Señor, y día y noche medita en ella» (v. 2). La ley del Señor era la palabra de Dios, que hoy, la tenemos completa en la Biblia. La verdadera felicidad consiste en colocar en ella el deleite. En verdad, se debe descubrir el deleite que hay en conocer las Escrituras. Eso implica el leerlas cada día como una disciplina asumida de manera voluntaria. Pero, además de leerlas, también se debe meditar en ellas. El meditar significa que la persona asimila su mensaje. Lo asimila por medio de la reflexión y la incorporación de sus enseñanzas a la vida diaria. El leer sirve para conocer el contenido, pero la meditación sirve para tomar ese contenido para que sirva de principio en la vida diaria. Esa tarea dice el pasaje que debe realizarse «día y noche». Esas palabras no deben ser tomadas literalmente, lo que enseñan es que el pensamiento siempre debe ser recurrente en las enseñanzas de la Biblia Eso debe ocurrir de día y de noche, es decir, los contenidos de las Escrituras deben ser tenidos en mente en todo momento.

3- El resultado de hacer lo correcto. La persona que se aleja de las amistades malas y pone su delicia en la palabra de Dios llegará a alcanzar la felicidad: «Ese hombre es como un árbol plantado junto a los arroyos: llegado el momento da su fruto, y sus hojas no se marchitan. ¡En todo lo que hace, prospera!» (v. 3). Es muy sabido que un árbol plantado junto a un arroyo siempre está verde. Nunca se marchita porque su vitalidad no depende de las lluvias sino de las aguas que corren por el río. Para quien medita día y noche en las Escrituras siempre dispondrá de una fuente inagotable de alimento e inspiración. No dependerá de las circunstancias sino del hecho de estar plantado junto a las aguas de Dios. Como resultado, siempre dará fruto. Su vida estará llena de satisfacciones y su esfuerzo no será en vano. En realidad, todo lo que haga prosperará.

APLICACIÓN

Mientras las personas buscan en muchos lugares la felicidad, sin poderla encontrar, el pasaje de hoy nos muestra el camino certero para encontrarla. Se trata de evitar las amistades negativas y de dedicarse a leer y meditar en la palabra de Dios. Como resultado, seremos iluminados y sabremos qué camino tomar en cada situación. El Señor nos llevará por buen camino y todo lo que hagamos tendrá éxito. En todas las cosas prosperaremos. Esa es la auténtica felicidad. La manera de procurarla es recibiendo a Jesús como salvador. A través de un arrepentimiento de las malas amistades y los pecados, podemos encontrar vida nueva y salvación en el Hijo de Dios.

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