Lección de célula de adultos para sábado 26 de diciembre

Sábado 26 de diciembre de 2020

Por su llaga fuimos nosotros curados

LECTURA: Isaías 53:4-6

4 Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. 5 Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. 6 Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.

VERDAD CENTRAL: Dios cargó el pecado y las enfermedades de su pueblo sobre su Hijo.

INTRODUCCIÓN

En el libro de Isaías se encuentran varias profecías relacionadas con «el siervo del Señor». Esas profecías se entendían como referidas al pueblo de Israel, quien era el siervo del Señor en la antigüedad. Pero, los primeros cristianos vieron en esos anuncios referencias directas a Jesús, el verdadero siervo del Señor. Desde entonces, los pasajes han sido interpretados por la iglesia desde ese punto de vista. No hay duda de que existe una aplicación correcta que se puede hacer referida al Señor Jesús. Eso ha permitido que algunas de esas profecías se hayan vuelto normativas para fundamentar algunas enseñanzas. Una de ellas es la de la sanidad divina. El pasaje que hoy consideramos desarrolla esa enseñanza a partir de una de las profecías sobre el siervo del Señor.

CUERPO

1- Llevó nuestras enfermedades y nuestros dolores. La profecía expresa la manera en que el siervo del Señor llevaría las enfermedades del pueblo de Dios: «Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido» (v. 4). Las palabras que se usan para «enfermedades» y «dolores» son referidas a las consecuencias del pecado en las personas. Pero, no hay nada en contra de entender esas palabras como enfermedades y dolores reales. Después de todo, no habría enfermedades ni dolores si no fuera porque el pecado entró en el universo. Las dolencias del pueblo de Dios fueron sobre el siervo del Señor. El cargar con las enfermedades significó muchos sufrimientos para el Señor Jesús. Se trató de una sustitución, en la cual, él asumió el costo y el dolor de las enfermedades. La impresión que dio fue que él estaba siendo azotado y herido por Dios. Como si Dios se hubiera ensañado en su contra por algo muy malo que hubiera hecho. Pero, la verdad, es que todo ese sufrimiento lo llevó de manera vicaria, en sustitución de su pueblo. Como la profecía lo aclara a continuación.

2- El castigo de nuestra paz. La verdadera razón del sufrimiento del siervo del Señor era que él estaba cargando las culpas de otros. Como a continuación lo explica la profecía: «Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados» (v. 5). Es verdad que él fue herido, pero por causa de nuestras rebeliones; fue molido, pero por nuestros pecados. Él fue el sacrificio sustitutorio. Tomó nuestro lugar en el pecado y la muerte para darnos perdón y vida. Además, se nos dice que por sus heridas fuimos nosotros curados. De la misma manera que llevó nuestros pecados, llevó también nuestras enfermedades. La sustitución fue eficaz tanto para el pecado como para la enfermedad. Así como llevó el castigo de nuestra paz, también llevó el dolor de nuestra salud.

3- Descarriados como ovejas. El comportamiento de las ovejas era muy conocido en el medio oriente. El contacto de las personas con ellas era muy frecuente. Todos sabían del hábito que las ovejas tenían de perderse del camino correcto. Su visión es corta y con facilidad podían confundir la senda a seguir. En ese marco es que el profeta comparó a los seres humanos con las ovejas: «Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros» (v. 6). El problema básico del hombre es el orgullo. Debido a su soberbia decide tomar sus propios caminos y seguir sus propias ideas antes que las del creador. Prefiere negar a Dios o negar la verdad de su palabra con el objeto de seguir su propio empecinamiento. Al poco tiempo, el hombre ha ido muy lejos y se encuentra totalmente descarriado. En su misericordia, Dios no paga con la misma moneda. Por el contrario, se muestra compasivo al tomar el pecado de desobediencia y colocarlo sobre su siervo. Así, él lleva el pecado de su pueblo.

APLICACIÓN

Dios no dejó a la humanidad abandonada a su propio destino. A pesar de que le habían dado la espalda a su revelación, él decidió tomar los pecados de todos y colocarlos sobre su hijo Jesús. No solamente llevó él el castigo debido a nuestras rebeliones, sino que también cargó con nuestras enfermedades. Jesús nunca padeció de enfermedad alguna durante su vida. Fue una persona completamente sana y fuerte. Esa salud y fortaleza son las que ofreció a quienes creen en él al morir en la cruz. Él tomó nuestras enfermedades y dolores para entregarnos su salud y fuerza. De la misma manera que él llevó nuestros pecados llevó también nuestras enfermedades. Pero antes de que las personas puedan recibir la sanidad del Señor, deben recibir el perdón de pecados. Primero hay que dejar entrar al médico divino para que luego llegue con su sanidad.

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