La crisis humanitaria de los migrantes en el Mediterráneo se origina en África, de donde las personas huyen forzosamente de conflictos armados, persecuciones, pobreza, el cambio climático y violaciones masivas a los derechos humanos.
Las relaciones en una célula comienzan mucho antes de que el invitado asista a ella. En el proceso de invitar a las personas se hace énfasis en la necesidad de desarrollar una amistad auténtica.
Una paradoja de las pandillas es que al mismo tiempo que profesan un culto a la muerte lo hacen al Dios cristiano de la vida. En su jerga lo expresan así: “Con el colochón y el barrio no se juega”.