El precio de la verdad

Conocer la verdad no es fácil. Es un acto de humildad para el que no todos están preparados. La verdad es lo que es y no puede ser de otra manera. Pero ser conscientes de ella demanda la capacidad de admitir que las cosas pueden ser distintas a la convicción propia. La aceptación de la verdad es un paso doloroso que hiere el orgullo y es un desafío innato para el ser humano. Para quienes se aventuran en la profundidad de la realidad la experiencia puede ser desconcertante y, en muchos casos, aterradora. Esta es la razón por la que muchos prefieren evadir el conocimiento de la verdad.

El desconocimiento voluntario de la verdad conduce a muchas inadecuaciones, conflictos y peligros. Estos provocan sufrimiento en la persona. Se necesita una dosis grande de dolor y choque con la realidad para que, finalmente, haya disposición al reconocimiento de la verdad. Mientras la medida del sufrir no supere a la del orgullo, el precio de la verdad no habrá sido sufragado.

Las personas se aferran a sus creencias y perspectivas existentes porque les proporcionan una sensación de seguridad y estabilidad. El presentimiento de enfrentarse a una verdad que desafíe esas creencias les genera ansiedad y resistencia, ya que implica abandonar lo familiar en favor de lo desconocido. Un paso que no es nada fácil para el humano. A fin de evitar renunciar a sus creencias se recurre a la negación, el desinterés, la descalificación, pero también, al insulto, la agresividad, las amenazas y la violencia.

Las características de la personalidad también dificultan el camino hacia la verdad. Para las personas que adolecen de baja autoestima, inseguridad o deficiencias académicas, la verdad les supone aspectos que les resultan incómodos y les generan emociones intensas como miedo, tristeza o ira. La resistencia a experimentar esas emociones los lleva al rechazo de la verdad. No desean escuchar otras visiones de la vida ni considerar argumentos porque implica exponerse a un terreno emocionalmente desafiante.

Otras personas más educadas y estables anímicamente recurren a la cognición selectiva como barrera significativa para la búsqueda de la verdad. Los seres humanos tienen una tendencia natural a buscar información que respalde sus creencias existentes y a pasar por alto la evidencia que contradice sus creencias. Este fenómeno, conocido como sesgo de confirmación, obstaculiza la capacidad para recibir información objetiva y puede llevar a la perpetuación de falsas verdades. Esta secuencia solo puede ser rota cuando irrumpe la realidad con una carga de sufrimiento. Entonces, el dolor prepara a la persona para considerar los elementos objetivos que siempre estuvieron allí, pero que se negó sistemáticamente a escuchar o valorar.

La verdad exige que se hagan ajustes en la forma en que se percibe el mundo y se toman decisiones. Cambiar el punto de vista implica también cambiar la conducta. Cambiar hábitos muy arraigados puede resultar amenazante, ya que implica salir de la zona de comodidad para adaptarse a una nueva realidad. La natural resistencia al cambio a menudo se fortalece con el temor a lo desconocido y la incomodidad asociada con la transición. La persona debe explorar nuevas respuestas y posibilidades.

Esa tarea también puede ser dificultada por la presión social y el temor al juicio de los demás. La sociedad establece normas y expectativas que moldean las creencias y comportamientos individuales. Asumir una verdad que contradice esas normas puede generar miedo al rechazo social, al ostracismo o al juicio. La presión social puede llevar a la supresión de la verdad en aras de la aceptación y la conformidad. Superar estos temores requiere valentía, apertura mental y una disposición a enfrentar lo desconocido. Esas cualidades solo surgen cuando las personas se ven dolorosamente afectadas por sus creencias. Hay un punto de quiebre cuando el temor a la verdad es superado por el temor al malestar. Entonces, a precio de dolor, las personas finalmente se aventuran a conocer la verdad.

¿Cuánto dolor tiene que soportar una persona o una sociedad para alcanzar el camino a la verdad? Es una pregunta difícil de responder, porque son muchas las variables que intervienen. Dar una respuesta definitiva es casi imposible. Pero cuando el sufrimiento comienza, el desengaño le sigue.

Comments
3 Responses to “El precio de la verdad”
  1. Adal R dice:

    Conocer la Verdad
    Este es un tema que se presenta de manera clara y contundente a través de la Enseñanzas históricas del hombre. Hay un contenido en las distintas disciplinas y literatura humana que se conduce a verdades y material exitoso. Pero la Verdad absoluta y fiel está en las Sagradas Escrituras. Iniciando en el Antiguo Testamento cuya culminación es sellada, confirmada y entregada por El Espíritu de Dios y en la obra y persona de Jesucristo, el Hijo de Dios. Timoteo 3:16 Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redarg:uir, para corregir, para instruir en justicia.
    Lucas 24:32 Y se decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras? En medio de la duda luego de una experiencia triste y desalentadora, solamente la palabra de Jesucristo puede levantar el corazón del hombre. Así es la verdad, para recibirla es necesario ser confrontado primeramente. Para dejar la duda, la mentira, el error, el engaño del mundo, el conflicto interno y recibir la luz de Dios.
    Los hechos registrados en los Evangelios en Nuestro Señor Jesucristo es el Testimonio de la Verdad, es el conocimiento del Dios Verdadero, y la Vida Eterna. Juan 1:9 Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo. Y el mismo Señor nos dice: Juan 8:32 y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.
    Detrás de toda mentira hay oscuridad, hay herida y dolor, hay muerte, hay desobediencia, hay condenación, hay tinieblas espeluznante, hay fracaso, hay obra infructifera, sobretodo la perdición eterna. De modo que, Era necesario que la luz de Dios se manifestara al mundo, sólo Cristo disipa las tinieblas, sólo Cristo deshace las obras del Diablo, sólo Cristo ilumina la mente y el entendimiento.
    Ahora bien, ¿Qué detiene la verdad? ¿Qué impide la verdad?
    Existen distintos obstáculos o barreras que impiden conocer la Verdad. La palabra de Dios nos presenta el proceder de los hombres y su naturaleza caída saturada de la maldad e impiedad. Romanos 1:18 Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad; No se puede esperar en los hombres la tendencia en busca de la Verdad, en busca de la luz. Debe de darse el milagro más grande sobre la faz de la tierra. El cambio interior, el don de Dios a favor de los pecadores. 1 Juan 5:19 Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno. Fue ese milagro de Dios (la vida nueva) que abrió nuestro entendimiento. Veamos el principio de lo que dañó la vida de los hombres.
    1. La mentira histórica del Maligno
    Desde el principio la mentira entra en el mundo y el mundo ha sido engañado por Satanás. Eso dio un gran efecto destructivo en el ambiente, en las relaciones, en la condición humana, en el estado animal y en toda la creación. ¿Qué efecto inmenso y cruel se generó en la desobediencia? Ni el hombre aún lo entiende. Tinieblas cayeron sobre la tierra y todo perdió su capacidad: La muerte eterna, la contaminación bestial y satánica, la ruptura con Dios, el sufrimiento corporal y espiritual. La esclavitud. Isaías 59:8 No conocieron camino de paz, ni hay justicia en sus caminos; sus veredas son torcidas; cualquiera que por ellas fuere, no conocerá paz.
    2. La naturaleza caída del hombre.
    Con la desobediencia del ser humano, se ha llegado a la condición de muerte espiritual y física. Todo el potencial perfecto que el hombre poseía se echó a perder, su mente se limitó, quedó ciego y cayó en el fango de la desesperación y lo que percibe es de continúo al mal.
    Efesios 2:2 en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia,
    Efesios 2:3 entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. Pero esa naturaleza no es pasiva sino que engendra cada día más dolor, muerte, violencia, odio, rompimiento de relaciones, tristeza y Agonía. Veamos, pues eel siguiente punto.
    3. La proliferación desastrosa del pecado y la maldad.
    Es una situación que crece ha medida que el hombre se mantiene en el mar de maldad, aunque el hombre haya crecido en sus herramientas, tecnología, comunicación rápida. Pero la cultura social cada día se envanece en lo inmoral, impiedad, desatino e injusticia.
    4. El Quehacer humano lejos de Dios
    Toda la maquinaria mundial tiende a manifestar lo ilegal, lo injusto y esclavizante. Por más que el hombre pretenda elevarse a otro nivel de vida. La vida misma de los hombre sigue en pecado, en injusticia. Y no les importa la Verdad. Ya que la verdad que es luz, los conduciría a romper con la mentira, engaño, robo, asesinatos, droga, ilegalidad, explotación, placeres, avaricia, e imparcialidad. Más no es así entre los pueblos, aún domina la bestia( poder o dominio mundial injusto lejos de Dios), el falso profeta o falsa religión que niega a Cristo, y la gran cultura Babilónica seductora atrapada en el placer y la avaricia.
    Isaías 59:14
    [14]Se ha vuelto atrás el derecho, y la justicia permanece lejos; porque ha tropezado en la plaza la verdad, y la rectitud no puede entrar.

    Dentro de ese quehacer humano, el tal busca respuestas a su condición de muerte, de debilidad y fracaso. Convirtiéndose en inventores de males, inventores de creencias, de cosas y salidas que no los hace libres. Utilizan la ciencia y las disciplinas para omiter las Palabras reales de Cristo que dijo: Juan 8:32 y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.
    Y esta es la bendición de conocer a Cristo Jesús, El es la Verdad. Y Esa Verdad nos dice: Soy el primero de los pecadores. Y Necesitamos el perdón de Dios. Que sean borrados nuestros pecados. Líbranos, oh Dios. ¡Miserable de mí quien me librará de este cuerpo de bajeza!. Pedro le dijo al Señor: ¿A quien iré? Señor, Si sólo tu tienes Palabras de vida Eterna.
    Para recibir esa gracia y Verdad de Cristo se requiere de humillarse delante de Dios Padre, confesar el pecado y recibir esa Verdad. Recibir al Dios verdadero, Recibir al Santo y Eterno Dios. Su sangre y su Palabra es Verdad. Toda aquella maldad se desvanece cuando el Señor opera en nosotros los creyentes. Esa es la Verdad:
    Hechos 3:19 Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio,
    Entonces se vuelve realidad lo que El Señor dice: Isaías 29:24
    [24]Los descarriados de espíritu conocerán la verdad, y los murmuradores aceptarán instrucción.
    Jeremías 33:6 He aquí que yo les traeré sanidad y medicina; y los curaré, y les revelaré abundancia de paz y de verdad.
    La iglesia del Señor es poseedora de la Verdad: Cristo en nosotros la Esperanza de Gloria.
    1 Timoteo 3:15 para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad.

    A. Rz
    21enero2024

  2. Gleyvis dice:

    ————-

    La verdad

    Ayúdanos Padre mío,
    A seguir la verdad.
    Porque el enemigo pone en nosotros,
    Mucha enemistad.

    Ayúdanos a seguir la senda,
    Aquella antigua que quedó atrás.
    Morir al yo es posible,
    Si solo Dios lo da.

    Eso es un don especial,
    Que del Padre de las luces descendió.
    Para que seamos semejantes a su Hijo,
    Que hasta la cruz llegó.

    Ayúdanos Padre mío,
    A seguir la verdad.
    Porque el enemigo pone en nosotros,
    Mucha enemistad.

    Ayúdanos a seguir la senda,
    Aquella que quedó atrás.
    Porque morir al yo,
    En un Don de Papá.

    Bendiciones desde Toronto,
    Canadá 🇨🇦.

    Gleyvis

  3. Adal R dice:

    Breve corrección:
    4. El Quehacer humano lejos de Dios
    Toda la maquinaria mundial tiende a manifestar lo ilegal, lo injusto y esclavizante. Por más que el hombre pretenda elevarse a otro nivel de vida. La vida misma de los hombre sigue en pecado, en injusticia. Y no les importa la Verdad. Ya que la verdad que es luz, los conduciría a romper con la mentira, engaño, robo, asesinatos, droga, ilegalidad, explotación, placeres, la avaricia, y la falta de imparcialidad.

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