Esos sorprendentes cristianos
En el siglo I el Imperio romano controlaba las provincias de Judea y Galilea. Bajo esas condiciones muchos pensaban que lo único que se podía hacer era agachar la cabeza.
En compañía de los profetas
Jesús subió a un monte de Galilea y pronunció un discurso que ningún gobernador romano habría autorizado.
Dos mesas diferentes
Los evangelios unen dos relatos que nos sientan ante dos mesas. La primera pertenece a Herodes; la segunda, a Jesús. No se trata solamente de dos comidas, sino de dos maneras de entender la autoridad, la sociedad y el valor de la vida humana.
Liberado de una legión
Los evangelios relatan que Jesús cruzó, en una barca, el lago de Galilea para ir a territorio gentil. Allí deambulaba un hombre que vivía entre los sepulcros.











