La comunidad que desafió al miedo
A principios de 1935, Dietrich Bonhoeffer regresó a Alemania para dirigir el seminario clandestino de Finkenwalde. Era un momento crítico y sumamente peligroso: la Iglesia Confesante había decidido formar a sus propios pastores lejos de la influencia del fanatismo nazi y del control estatal.
Romanos 13 bien leído
Tras la publicación de la Declaración de Barmen, los cristianos preocupados por la instrumentalización nazi de las iglesias se organizaron con mayor convicción y firmeza en lo que llegó a conocerse como la «Iglesia Confesante».
Cuando apartarse es fidelidad
Apenas un mes después de que Dietrich Bonhoeffer partiera hacia Londres, Karl Barth le escribió una carta urgiéndole a volver a Alemania. Era una carta de tono afectuoso que dejaba ver su respeto hacia un discípulo brillante, a quien consideraba necesario cuando el pueblo y la iglesia atravesaban su hora más oscura.
El costo de suavizar la verdad
El ascenso del nazismo al poder en 1933 fue motivo de preocupación para un segmento de cristianos en Alemania. Entre ellos se encontraba Friedrich von Bodelschwingh, director del ministerio Bethel: un amplio complejo de servicio cristiano que incluía hospitales, hogares de acogida, centros para personas con discapacidad, servicios de salud mental y escuelas de formación […]












