Lección de célula de adultos para sábado 20 de febrero

Sábado 20 de febrero de 2021

Por gracias sois salvos

LECTURA: Efesios 2:8-10

8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 9 no por obras, para que nadie se gloríe. 10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

VERDAD CENTRAL: El ser humano no puede salvarse por sí mismo, necesita de la gracia de Dios.

INTRODUCCIÓN

Los versículos 8 y 9 que hoy se citan son uno de los pasajes más queridos y memorizados por los cristianos. Se usan mucho para evangelizar a otras personas ya que son un resumen de lo que se enseña en los primeros dos capítulos de esta carta. Pero como suele ocurrir con los versículos más usados de la Biblia, la misma familiaridad impide que se pueda reflexionar en las implicaciones que esas palabras tienen. Eso ocurre con este pasaje que muchos repiten de memoria, pero sin caer en la cuenta de las consecuencias que trae el aceptar sus enseñanzas contundentes. En esta ocasión nos proponemos considerar con más atención esos versículos y, sobre todo, las implicaciones para la vida diaria de sus enseñanzas.

CUERPO

1- El don de Dios. El evangelio se resume en una sola verdad: el hombre no se puede salvar a sí mismo, debe ser Dios quien lo salve. Eso es lo que se declara en la carta: «Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios» (v. 8). La palabra gracia se usa para referirse a aquello que las personas reciben sin merecerlo. La salvación no se alcanza por algo o mucho que el ser humano pueda hacer. Todos los esfuerzos serían inútiles si se tratara de alcanzar el mérito suficiente para adquirir la salvación. Por eso, Dios decidió soberanamente entregar la salvación por medio de la fe. Esta enseñanza tan clara es difícil de recibir para el orgullo humano. El hombre busca muchas maneras de complicar las cosas que Dios ha hecho tan fáciles. Algunos, por ejemplo, dicen: Dios da la salvación por medio de la gracia, pero el hombre debe poner la fe. Al afirmar que el hombre debe poner la fe, de nuevo, se está atribuyendo el mérito a las personas y no a Dios. Pero el pasaje dice que la fe «es un don de Dios». Hasta la fe es un regalo que Dios da porque el hombre ni eso puede poner.

2- La gloria le pertenece a Dios. Como se ha dicho antes, el problema para entender una salvación que se recibe por la pura gracia de Dios es el orgullo. El ser humano no acepta que no pueda tener participación en algo tan grande. Pero, el pasaje lo afirma con claridad: «…no por obras, para que nadie se gloríe» (v. 9). Es definitivo que la salvación no es por ninguna obra, que es lo que las personas pueden hacer. En consecuencia, nadie puede sentirse orgulloso de sí mismo por haberla recibido. Cualquier obra, mérito, esfuerzo humano, o aun cualquier jactancia anula la gracia y niega la fe; deja la obra salvadora de Dios expuesta a dudas y abusos; da lugar a muchas doctrinas y prácticas equivocadas que sugieren que el hombre tiene que hacer su parte. Pero la salvación solamente se encuentra en Cristo y es segura, adecuada y completa. El gloriarse de lo que se hace o podría hacerse para salvarse disminuye la importancia de la gracia de Dios, rebaja el sacrificio de Cristo y pone al hombre en un plano de oposición similar al de Satanás quien quiso imponerse en el lugar de Cristo y abolir la obra de Dios.

3- Creados en Cristo Jesús. Por lo que se ha dicho, la salvación no puede recibirse por medio de las obras. Pero eso no debe conducirnos a pensar, como algunos lo hacen, de que las personas pueden vivir como deseen, haciendo lo que les venga en gana. Ese error es corregido por la palabra de Dios: «Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas» (v. 10). Cuando una persona es salvada por la gracia se opera un milagro en su vida: es hecha de nuevo por el Señor. Es algo que ocurre en la dimensión espiritual. La persona es creada de nuevo en Cristo. Esa creación es hecha con el propósito de que la persona haga buenas obras. Por supuesto, esas obras no tienen el propósito de ganar la salvación. Por el contrario, porque la persona ya ha sido salvada por la fe es que es creada de nuevo para hacer buenas obras. Esas obras son la expresión de agradecimiento y el fruto natural de la salvación.

APLICACIÓN

El hombre viejo que vive lejos de Jesús y bajo la influencia de Satanás y el mundo no puede hacer las obras que agradarían a Dios. Por eso es que él hace una nueva creación en los salvados para que puedan mostrar el amor y la compasión de Dios. Es imposible que una persona que no ha creído en Jesús pueda lograrlo. De allí, la importancia de creer en él como salvador. Se trata de reconocer que por uno mismo nunca se alcanzaría la salvación. Y luego confiar en la obra que él completó, creyendo que su gracia es suficiente.

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