Conocer la verdad no es fácil. Es un acto de humildad para el que no todos están preparados. La verdad es lo que es y no puede ser de otra manera.
Casi todas nuestras iglesias filiales del extranjero nacieron como resultado de la significativa emigración de salvadoreños. Entre ellos iban líderes de células que al llegar a sus ciudades de destino continuaron la tarea a la que estaban acostumbrados: reunirse en una casa.
La avaricia es un pozo sin fondo que nunca se llena. Las personas que desean enriquecerse desean hacerlo pronto y, en ese afán, se alejan de los principios de la honestidad y el trabajo.