No dicen nada, no hay palabra alguna. El padre en su intento desesperado de sostener y proteger a su pequeña hija; ella, aferrada con infantil fuerza al cuello de su padre, segura de su amor y resguardo. Unidos en un solo abrazo, en una sola muerte.
James Gilligan, médico psiquiatra, fue llamado por el sistema de prisiones del estado de Massachusetts en busca de una solución para los altos índices de violencia y suicidios que se producían en la población interna.
Ya están disponibles los nuevos estudios sobre el libro Colosenses y Tito(2018 – 2019) en SoundCloud.