El Nobel de Economía de 2025 fue otorgado a los economistas Philippe Aghion y Peter Howitt, junto con el historiador económico Joel Mokyr, quienes demostraron que el crecimiento sostenido de un país no surge por decreto ni por casualidad, sino cuando las libertades democráticas alinean los incentivos correctos para crear, competir y difundir ideas.
En el Nuevo Testamento, la fe cristiana nunca aparece como un camino solitario, sino como una experiencia compartida en comunidad. Desde el inicio, Jesús no vivió ni anunció el Reino de Dios en aislamiento.
Hay mucho que las familias cristianas pueden hacer para mitigar el cambio climático. Es cierto que las acciones individuales, por sí solas, difícilmente corregirán las tendencias globales ni neutralizarán el impacto de las grandes corporaciones industriales; sin embargo, sí contribuyen a crear conciencia colectiva y reducir emisiones.