En una vida acelerada escuchar se vuelve un lujo escaso. Cuando estamos apurados, nuestro cuerpo entra en modo de alerta. Nuestro instinto provoca una respiración más rápida, el corazón se acelera y la mente busca atajos.
No solo se trata de conocer las estadísticas, sino de ajustar y mejorar metodologías de trabajo para que la obra de Dios se siga expandiendo. Pastores y obreros firmes por la Gran Comisión.
Vivimos un tiempo en el que los efectos del cambio climático ya no pertenecen al terreno de las advertencias futuras, sino a la realidad presente.