En la antigüedad Tomás de Aquino se preguntó: «¿Es lícito matar a cualquier ser viviente?». Su respuesta, en sintonía con Aristóteles, fue: «Si el hombre usa de las plantas en provecho de los animales, y usa los animales en su propia utilidad, no realiza nada ilícito».
Después de la pandemia experimentamos una baja en la asistencia en nuestra congregación. En los últimos años nos hemos dedicado, junto con los líderes de células, a un esfuerzo mayor por alcanzar nuevas personas con el evangelio para que se conviertan en discípulos de Jesús.
En el principio de todas las cosas «Dios el Señor tomó al hombre y lo puso en el jardín del Edén para que lo cultivara y lo cuidara» (Génesis 2:15). El hombre fue colocado en el planeta no para permanecer en la inactividad, sino para cumplir el propósito de cultivar y cuidar la tierra.