Jesús dedicó una parte importante de su vida a hacer discípulos. A ellos les encomendó que, a su vez, hicieran otros discípulos. Es de esa manera cómo el cristianismo pasó de una generación a otra.
El mensaje de Jesús fue una propuesta contracultural osada. Su enseñanza produjo una ruptura radical con la manera cómo las personas entendían la vida en su tiempo. Sus posturas fueron tan disruptivas que le supusieron rechazo, incomprensión, odio y muerte.
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