La iglesia Elim de El Salvador es numerosa y requiere de un equipo de 82 pastores para atender su estructura de trabajo celular.
El principio de separación Iglesia-Estado es un consenso social, político y legal que se elaboró como una salida a la larga y caótica historia de las relaciones entre las dos entidades.
Los líderes se caracterizan por atraer las miradas. Quien dirige una célula inevitablemente se convierte en emblema de lo que se espera de un creyente.