Durante mis primeros años en la vida cristiana llegó a mis manos el libro «La vida y diario de David Brainerd». Al leerlo, al igual que ocurrió con muchos otros cristianos, me impresionó hondamente la extraordinaria vida de oración de este joven misionero.
Durante la Segunda Guerra Mundial se reunieron en una cafetería los pastores y teólogos Dietrich Bonhoeffer y Eberhard Bethge y mientras conversaban llegó la noticia de que Francia acababa de rendirse.
Mardoqueo tomó bajo su responsabilidad a su prima Ester. Eso ocurrió cuando ella era una niña.