Al comenzar el trabajo celular en Elim de Santa Ana, capacité a un grupo inicial de diez líderes. La capacitación fue prolongada y me tomé el tiempo suficiente para que todos los conceptos quedaran claros.
En El Salvador los desplazamientos forzados son una realidad. La iglesia debe estar preparada para ayudar a las familias que se enfrentan a esta difícil situación.
En 2011 recibí una llamada telefónica de un hombre que me dijo que había nacido en la ciudad de Santa Ana, El Salvador, pero que tenía muchos años de vivir en los Estados Unidos.