Han sido 19 años marcados por logros, crecimiento y fidelidad, que hoy se convierten en el punto de partida para desarrollar proyectos a largo plazo.
La principal característica del cristianismo es el amor. Basta una sola lectura del Nuevo Testamento para darse cuenta de que su principal enseñanza es la del amor.
La madurez cristiana no se alcanza por el tiempo que se lleva en la fe, sino por el crecimiento en la semejanza a Cristo y el compromiso con los demás. Las células juegan un papel muy importante en el crecimiento de cada creyente por medio de la edificación mutua.