El Dios que el barrio nota
Pocas maneras de dar gloria a Dios son tan visibles —y tan bíblicas— como la de mostrar obras de amor: «Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos» (Mateo 5:16).
De reunión social al discipulado
Las reuniones en las casas glorifican a Dios cuando dejan de ser simples encuentros sociales y se convierten en espacios donde Cristo es el centro, la Palabra gobierna y el amor se vuelve visible.
¿Por qué hacemos lo que hacemos?
En un mundo donde las cosas se miden por los logros, la visibilidad y los resultados, el evangelio nos devuelve al verdadero centro: Dios mismo. El fin último del esfuerzo cristiano no puede ser la aprobación, el éxito y ni siquiera «el avance del ministerio». El fin más alto debe ser la gloria de Dios.
JCG: Evangelizar donde es imposible
En la actualidad existen nueve países donde el evangelismo público es imposible: Corea del Norte, Afganistán, Somalia, Libia, Yemen, Sudán, Mauritania, Arabia Saudita y Eritrea.












