Hacer discípulos es la misión

Hacer discípulos de Jesús no es una idea moderna ni un programa opcional: es el corazón de la misión cristiana. La base más directa está en la Gran Comisión (Mateo 28:18–20):

El Dios que el barrio nota

Pocas maneras de dar gloria a Dios son tan visibles —y tan bíblicas— como la de mostrar obras de amor: «Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos» (Mateo 5:16).

De reunión social al discipulado

Las reuniones en las casas glorifican a Dios cuando dejan de ser simples encuentros sociales y se convierten en espacios donde Cristo es el centro, la Palabra gobierna y el amor se vuelve visible.

¿Por qué hacemos lo que hacemos?

En un mundo donde las cosas se miden por los logros, la visibilidad y los resultados, el evangelio nos devuelve al verdadero centro: Dios mismo. El fin último del esfuerzo cristiano no puede ser la aprobación, el éxito y ni siquiera «el avance del ministerio». El fin más alto debe ser la gloria de Dios.


HORARIOS DE SERVICIO

SERVICIOS DOMINICALES
Matutinos: 7:00 y 9:30 a. m.
Vespertinos: 3:00 y 5:30 p. m.


SEMANALES
Martes y miércoles de estudio bíblico: 6:00 p. m.
Jueves de doctrina: 6:00 p. m.


AYUNOS
Mujeres: jueves 9:00 a. m.
General: sábado 9:00 a. m.