El verdadero líder decepciona
En 1932, Dietrich Bonhoeffer ya era catedrático en la Universidad de Berlín y pastor de una congregación. Desde algún tiempo atrás observaba con gran preocupación el ascenso electoral del partido nazi.
De reunión social al discipulado
Las reuniones en las casas glorifican a Dios cuando dejan de ser simples encuentros sociales y se convierten en espacios donde Cristo es el centro, la Palabra gobierna y el amor se vuelve visible.
La tentación de esperar
Dietrich Bonhoeffer era 19 años menor que Karl Barth. Nació en la ciudad de Breslau, en una familia altamente educada que se definía como cristiana, pero de manera meramente nominal.
¿Por qué hacemos lo que hacemos?
En un mundo donde las cosas se miden por los logros, la visibilidad y los resultados, el evangelio nos devuelve al verdadero centro: Dios mismo. El fin último del esfuerzo cristiano no puede ser la aprobación, el éxito y ni siquiera «el avance del ministerio». El fin más alto debe ser la gloria de Dios.












