Dietrich Bonhoeffer, pastor y teólogo alemán, sabía muy bien que ser fiel al evangelio en tiempos de idolatría política supone un precio que pagar. Esa convicción ya la había expresado en su libro «El costo del discipulado».
Dios desea comunicar sus buenas nuevas a todas las personas, ya que desea reconcialiarlas consigo mismo. Ese interés de Dios no nace de una necesidad de control, sino de su carácter.
Las tareas de Dietrich Bonhoeffer dentro de la resistencia política alemana fueron diversas. Aunque desde hacía varios años se le había prohibido enseñar, seguía siendo una figura conocida y respetada.