Cuando Hitler subió al poder, en 1933, el miedo entre la ciudadanía era un idioma común y, para los cristianos, la prudencia se había convertido en la excusa ideal.
Pocas maneras de dar gloria a Dios son tan visibles —y tan bíblicas— como la de mostrar obras de amor: «Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos» (Mateo 5:16).
En el cierre del 38 Retiro de pastores conversamos con los pastores German García, encargado de la logística del evento, y pastor José Ángel Pérez de filial El Triunfo.