Durante los meses en que Dietrich Bonhoeffer estuvo en prisión, se ganó la confianza de algunos guardias y de varios reclusos mediante su labor pastoral: animaba a otros presos, alentaba a los condenados a muerte y ayudaba durante los bombardeos.
Alrededor de nuestras células hay familias, jóvenes, niños, trabajadores y ancianos que necesitan no solo escuchar el evangelio, sino también verlo encarnado en una comunidad viva.
Dietrich Bonhoeffer fue capturado en 1943, el mismo año en que Hitler cumplía su primera década en el poder. Cerca de esa efeméride, había hecho circular entre sus amigos un tratado titulado «Diez años después».