La palabra de Dios enseña repetidas veces que la obra del evangelio es un trabajo colectivo. El mismo Señor Jesús lo presentó de esa manera cuando dijo: “Yo os he enviado a segar lo que vosotros no labrasteis; otros labraron, y vosotros habéis entrado en sus labores” (Juan 4:38).
La historia de nuestro país ha demostrado que el diálogo es la alternativa inteligente cuando las posiciones enfrentadas afectan el bienestar de la población.
El principal obstáculo que enfrentan los líderes para mantenerse dentro del programa de la célula es el llamado “síndrome del mini-culto”.