En una cultura que valora la independencia y la privacidad, hablar de transparencia puede parecer incómodo o incluso innecesario. Sin embargo, para el cristiano, es una herramienta vital para el crecimiento espiritual y la salud de la comunidad.
Los cristianos deben ser obedientes a las autoridades civiles y actuar como ciudadanos responsables. Es lo que el apóstol Pablo enseñó en la conocida recomendación de su carta a los Romanos: «Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios».
Una jornada de éxito fue el evento anual de hombres en Misión Cristiana Elim de San Salvador. La palabra de Dios desafió a los asistentes a llevar una vida de integridad.