En el principio de todas las cosas «Dios el Señor tomó al hombre y lo puso en el jardín del Edén para que lo cultivara y lo cuidara» (Génesis 2:15). El hombre fue colocado en el planeta no para permanecer en la inactividad, sino para cumplir el propósito de cultivar y cuidar la tierra.
Una de las filiales recientemente oficializadas, cerró el año 2024 celebrando su primer aniversario. Su próximo paso será iniciar con el trabajo de células infantiles y juveniles.
La Biblia nos enseña a valorar y reconocer a aquellos que dedican su vida a servir a Dios. Estos líderes espirituales —voluntarios y colaboradores en la iglesia— no solo nos inspiran en nuestra fe, sino que también cargan con la responsabilidad de guiar y cuidar a otros.