La principal característica del cristianismo es el amor. Basta una sola lectura del Nuevo Testamento para darse cuenta de que su principal enseñanza es la del amor.
La madurez cristiana no se alcanza por el tiempo que se lleva en la fe, sino por el crecimiento en la semejanza a Cristo y el compromiso con los demás. Las células juegan un papel muy importante en el crecimiento de cada creyente por medio de la edificación mutua.
375 mujeres se unieron bajo el lema “Mujer: aprende a caminar bajo las circunstancias que te rodean”; el pastor Mario Vega compartió la palabra de Dios y el Sistema Celular garantizó el éxito del evento.