La imagen en el espejo
Hace unas semanas escribí una larga serie de artículos basados en la vida y el testimonio de Dietrich Bonhoeffer.
La fe que no respeta, no es fe
Vivimos un tiempo desconcertante. Nunca antes la humanidad había tenido tantas herramientas para conversar, y nunca antes habíamos hablado tan mal los unos de los otros.
Mi reino no es de este mundo
Según el evangelio de Juan, Jesús mantuvo un amplio diálogo con Pilato durante el proceso en que este lo juzgaba. El interés del gobernador romano consistía en esclarecer si las acusaciones formuladas contra Jesús tenían algún fundamento.
La obediencia que no pudo ser quemada
Después de que Dietrich Bonhoeffer fue ahorcado en el campo de concentración de Flossenbürg, su cuerpo fue llevado al crematorio junto con el de otros ejecutados aquel mismo día.
El comienzo de la vida
Durante los meses en que Dietrich Bonhoeffer estuvo en prisión, se ganó la confianza de algunos guardias y de varios reclusos mediante su labor pastoral: animaba a otros presos, alentaba a los condenados a muerte y ayudaba durante los bombardeos.
Poder y ceguera moral
Dietrich Bonhoeffer fue capturado en 1943, el mismo año en que Hitler cumplía su primera década en el poder. Cerca de esa efeméride, había hecho circular entre sus amigos un tratado titulado «Diez años después».
Cárcel, verdad y fidelidad
Dietrich Bonhoeffer, pastor y teólogo alemán, sabía muy bien que ser fiel al evangelio en tiempos de idolatría política supone un precio que pagar. Esa convicción ya la había expresado en su libro «El costo del discipulado».
La inocencia imposible
Las tareas de Dietrich Bonhoeffer dentro de la resistencia política alemana fueron diversas. Aunque desde hacía varios años se le había prohibido enseñar, seguía siendo una figura conocida y respetada.
El deber de no callar
En tiempos de confusión moral, la neutralidad suele presentarse como virtud. Se nos dice que no conviene mezclar la fe con la política, que la iglesia debe limitarse a lo espiritual y que los pastores deben consolar conciencias, no incomodar al poder.
La fe en conflicto con la historia
El año 1939 fue particularmente crítico para la labor que Dietrich Bonhoeffer desarrollaba en el seminario clandestino de Finkenwalde. Para entonces, ya se encontraba bajo vigilancia constante, sus posibilidades de trabajo público eran muy limitadas y la guerra parecía inminente.









