William Amaya nació en una comunidad de marginados en San Salvador. Al igual que otros jóvenes, vio en las pandillas la manera de alcanzar significado social, la oportunidad de ser.
En 1998 un grupo de abogados cristianos hondureños se reunió con el propósito de reflexionar sobre las implicaciones de la vida cristiana. Llegaron a la conclusión que quedarse pasivos ante la realidad hondureña sería negar la fe.
El involucramiento del pastor principal es esencial para un buen trabajo celular. El involucramiento puede recibir modificaciones con el paso del tiempo y el desarrollo del mismo trabajo.