Dos mesas diferentes
Los evangelios unen dos relatos que nos sientan ante dos mesas. La primera pertenece a Herodes; la segunda, a Jesús. No se trata solamente de dos comidas, sino de dos maneras de entender la autoridad, la sociedad y el valor de la vida humana.
Liberado de una legión
Los evangelios relatan que Jesús cruzó, en una barca, el lago de Galilea para ir a territorio gentil. Allí deambulaba un hombre que vivía entre los sepulcros.
La cuarta bienaventuranza
Según el relato de Lucas, Jesús pronunció cuatro bienaventuranzas. La cuarta de ellas es la que dice: «Dichosos ustedes cuando los odien, cuando los discriminen, los insulten y los desprestigien por causa del Hijo del hombre» (Lucas 6:22).
Bienaventuranzas y ayes
Jesús vivió en el siglo primero de nuestra era bajo la dominación del Imperio romano. El emperador centralizaba una campaña que utilizaba un lenguaje oficial de comunicación y legitimación política.
El llamado de Leví
Al inicio de su ministerio Jesús comenzó a formar su primer grupo de discípulos. Esto ocurrió en Galilea, una región gobernada por Herodes Antipas dentro del orden político impuesto por Roma. Jesús encontró a Leví, quien era un cobrador de impuestos.
La proclama de Nazaret
Se le llama proclama o manifiesto de Nazaret a la declaración programática que Jesús hizo al inicio de su ministerio. Por medio de ella anticipó lo que caracterizaría su misión.
Las tentaciones de Jesús
El relato de las tentaciones de Jesús suele interpretarse como una lucha personal contra el hambre, la vanidad y la ambición. Esa lectura es válida, pero resulta incompleta.
El precio de la fidelidad
No se puede afirmar que Juan el Bautista fuera el organizador de una rebelión contra Herodes. Ante todo, fue un profeta profundamente entregado a Dios y, precisamente por ello, fiel a su verdad y a sus exigencias.
«No te es lícito»
En el mundo antiguo, los matrimonios de las familias gobernantes eran asuntos públicos de carácter político; a través de ellos establecían alianzas, fortalecían derechos dinásticos o modificaban el equilibrio de poderes.
Frutos que demuestren arrepentimiento
Juan el Bautista irrumpió en el escenario de su tiempo con una predicación vigorosa, capaz de estremecer las conciencias y sacudir la indiferencia de quienes lo escuchaban.









